Querido Líder, Querida Líder, Muchas Gracias

Una pareja sonriente bailando bachata en casa
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A todas esas personas que habéis bailado conmigo haciendo de líder,

Ya tengas un buen nivel o acabes de comenzar, sientas nervios o confianza al bailar, apenas nos conozcamos o nos una una gran amistad, hayamos coincidido en algún baile social o en clases, o si a veces hemos intercambiado roles y he sido yo quien ha hecho de líder… quiero aprovechar estas líneas para darte las gracias.

Aprender a bailar no es sencillo para ninguno de los dos roles. Sin embargo, me gustaría dirigirme en este momento a ti, que lideras el baile: por tu esfuerzo tratando de evitar pisotones y choques con otras parejas, enlazando figura tras figura de manera creativa, siguiendo el paso que marca la música, y dándome margen y espacio para expresarme adornando las figuras que marcas.

Read this in English: Dear Leads: A Thank-You Letter

Es cierto que, a veces, todo este trabajo se echa por tierra con un simple “¿No adapta su nivel de baile al de su pareja?” ¡Qué desagradable!” o “No es capaz de seguir el paso… ¡Qué vergüenza!”, como si todas estas habilidades de baile fueran innatas, como si olvidáramos que son necesarios muchos errores antes de poder dominar una habilidad.

Así que me vas a permitir que te agradezca por todas esas cosas que haces o intentas hacer. Está claro que la lista de cosas por las que quiero darte las gracias es personal y subjetiva al mismo tiempo. Algunas de mis opiniones puede que no sean compartidas por la mayoría, y algunas pueden ser incluso criticables. Pero es lo que yo pienso y siento, sinceramente.

Gracias a todas las personas que, bailando conmigo y haciendo de líder:

Sonreísteis durante toda la canción.

Os reísteis cuando algo salió mal.

Convertisteis hábilmente un error mío en otra figura diferente,sin que me diera cuenta siquiera de que había malinterpretado vuestra marca.

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Me pedisteis que bailara cuando era una principiante, – y, más adelante, volvisteis a hacerlo cuando estaba desentrenada después de llevar un tiempo sin bailar.

Me disteis ánimo, desde un simple “Puedes hacerlo” a “Bailas bien; no te preocupes”.

Reconocisteis que algo era nuevo para mí, y me disteis consejos útiles, sin darme una clase en la pista de baile ni utilizar fuerza excesiva para guiarme.

En algún momento, repetisteis una figura que no había reconocido hasta que salió bien – sin indicar en ningún momento que previamente no había interpretado la marca como esperabais.

Compartisteis mi sensación de triunfo cuando fui capaz de realizar un nuevo paso – lo que hizo que la sensación fuera más intensa todavía.

Aceptasteis mi desconocimiento de ciertos temas, a sabiendas de que bailar es un viaje, no una carrera, y no me juzgasteis por no saber algo, ya fuera la diferencia entre un giro y una vuelta o entre el Río Zouk y el Neo Zouk.

Ajustasteis vuestro estilo de baile para adaptarlo a mis circunstancias. Quizás eres la persona que hizo de líder todo un baile de salsa sin tocar una sola vez mibrazo derecho, porque te dije que estaba lesionada y que no quería arriesgarme a bailar. Quizás notasteis mi soltura al marcar una disociación corporal, y pusisteis énfasis en ellas. O tal vez notasteis que estaba haciendo contratiempos en mi base de bachata y me disteis más espacio para jugar con los pasos y la música.

Asumisteis que tenía derecho a elegir no seguir ciertas figuras, ya sea por sentirme incómoda con ellas, insegura al ejecutarla o por creer que no había suficiente espacio en la pista de baile para hacerlos con seguridad… y no insististeis cuando notasteis mi resistencia a la marca.

Os preocupasteis por mi seguridad, siendo conscientes de dónde estaban las otras parejas en la pista de baile, mirando hacia atrás antes de realizar un cambré o una pose yutilizando la técnica adecuada para giros y movimientos corporales guiados

Probasteis nuevas figuras conmigo, respetando mi habilidad como seguidora para participar en la creación del baile y en el manejo de nuevas situaciones, sin intentar algo que nuestra falta de técnica pudiera derivar en hacernos daño, en una lesión o un choque con otra pareja.

Dedicasteis un tiempo a averiguar mi nivel de baile, aumentando poco a poco tanto la dificultad como la propuesta de nuevas figuras y movimientos. Quisisteis bailar conmigo a mi nivel, en lugar de marcar movimientos que no podría realizar de manera fluida, segura y suficientemente rápida. (Y quizás incluso usasteis esto para sacarme lo justo de mi zona de confort: lo suficiente para descubrir nuevos movimientos contigo en la pista de baile, sin sentirme abrumada o insegura.)

Dos mujeres bailan kizomba juntas

Bailasteis conmigo, en lugarde solo con mi nivel. En lugar de producir un montón de “movimientos adecuados para mi nivel”, os divertisteis lo máximo posible explorando mis puntos fuertes. Es posible que hayas sido uno de los bailarines de zouk brasileño que se dio cuenta de que todavía era nueva en el baile, pero que tenía una buena técnica de giro y movimiento corporal. O tal vez uno de los bailarines de Urban Kiz que descubrió que no tenía mucha base de este estilo pero que podía usar mis habilidades de conexión para indicarme micro-movimientos, o uno de los bailarines de salsa cubana que se dió cuenta de que podían marcar muchas vueltas incluso si el movimiento de brazos a veces llegaba a confundirme.

Reconocisteis cuando me sacasteis demasiado de mi zona de confort y lo corregisteis. Sé que no siempre es fácil adaptar el nivel de dificultad, y agradezco cómo lo hicisteis.

Creasteis una conexión conmigo, abriéndoos a mí y permitiéndonos disfrutar de un precioso y magnífico baile.

Dedicasteis tiempo y esfuerzo en mejorar vuestro nivel de baile, trabajando desde el marco hasta la musicalidad y la creatividad. Eso requiere mucho.

Me guiasteis con suavidad y delicadeza, reduciendo el riesgo de lesiones, haciéndome sentir cómoda durante el baile y respetando mi habilidad como seguidora.

Hicisteis que me sintiera bienvenida fuera de la pista de baile, especialmente en lugares nuevos para mí. Quizás me presentasteis a gente nueva y me disteis recomendaciones sobre a dónde ir (sin tener, por supuesto, ninguna doble intención); quizás simplemente me preguntasteis cómo me encontraba cuando parecía cansada.

Cuando estaba descentrada y perdida, bailasteis conmigo hasta que conseguí centrarme.No fui una buena pareja de baile en esos momentos, y no tengo ni idea de qué canciones sonaban o qué movimientos seguí ni de qué manera, pero siguen siendo algunos de los bailes que más significaron para mí.

Me permitisteis que diera rienda suelta a mi creatividad, dejándome espacio para hacer pasos libres e imprimir mi estilo, prestando atención a mi interpretación de la música y adaptando a ella los movimientos que marcasteis.

Me perdonasteis cuando olvidé vuestro nombre, os llamé por otro nombre, o lo pronuncié mal.¡Lo siento!

Me permitisteis ser responsable de mis propios erroresy, al hacerlo, también reconocisteis mis aciertos cuando lo hice bien. En lugar de minimizar mi aporte al baile diciendo “la culpa es siempre del líder”, sencillamente me dijisteis algo como “está bien: todas las personas cometemos errores”.

Aceptasteis un baile con cambio de roles en medio de la canción. Saliera bien o no, fue divertido y agradecí vuestra mentalidad abierta y vuestra creatividad.

Hicisteis de seguidor o seguidora para que yo pudiera practicar el rol de líder, bien en clase o en un social.

Reconocisteis la habilidad que los seguidores y seguidoras aportan a un baile y  me tratasteis como una co-creadora, bien mostrando respeto por mi creatividad y mi capacidad de decidir libremente durante el baile, bien pidiendo mi opinión sobre el baile, la música y el tipo de conexión con la pareja.

Mostrasteis una actitud feminista al bailar, sin realizar comentarios inapropiados y respetando que, por elegir ser seguidor o seguidora, o por ser mujer, no significa que tenga que mostrarme sumisa o aceptar actitudes trasnochadas.

Asumisteis, o aceptasteis, nuestras diferencias culturales.Tal vez encontrasteis excesivos mis cálidos abrazos y mi contacto visual. O tal vez mi hábito de deciros “gracias” al terminar cada baile parecía demasiado formal y distante, quizás hasta poco amigable. Tal vez incluso hacíais de líder en un contexto cultural de baile en el que se bailan varias canciones seguidas, siendo responsables los seguidores y seguidoras de poner fin a la sucesión de bailes, y, cuando confesé lo difícil que para mí era hacer eso, tomasteis la costumbre de preguntarme: “¿Te gustaría dejar de bailar ahora o te apetece otro baile más?”. Independientemente de cómo lo expresasteis, gracias por vuestra comprensión.

Me preguntasteis antes de marcar movimientos que no a todo el mundo le gustan, como los cambrés o la bachata sensual.

Aceptasteis mis sugerencias de buena gana y os adaptasteis a ellas, desde “¿Podrías sujetar mis dedos un poco más suave, por favor?” a “Realmente no me gusta esta figura; ¿te importaría no marcarla, por favor?”

En vuestra fase de principiantes, aceptasteis cuando os pedí un baile.Sé que al principio echa para atrás, y probablemente pasasteis la mayor parte del baile preguntándoos si estaba aburrida, pero espero que también fuerais capaces de disfrutarlo.

Me dijisteis que os gustó bailar conmigo.

Visteis la expresión de terror en mi cara cuando una cámara nos apuntó y, en lugar de hacer una pose o tratar de luciros, os centrasteis en el baile y me hicisteis pasarlo tan bien que me olvidé de la existencia del fotógrafo o fotógrafa.

Visteis una cámara apuntándonos y buscasteis el mejor ángulo para que posáramos, a pesar de que yo casi siempre cometiera una equivocación al sentirme observada. (Vuestra intención era buena, y siento no haber ayudado con la que podría haber sido una genial foto de perfil).

Aceptasteis que mi estilo de baile era diferente pero igualmente válido, y a pesar de que ello pudo hacer más difícil guiarme, no pensasteis “No merece la pena bailar con ella”. Como bailarina de salsa en línea, sí que puedo seguir (y disfruto haciéndolo) salsa cubana, pero sé que a veces os sorprendió la forma en que interpreté vuestras marcas, especialmente cuando la salsa se volvió realmente cubana.

Estoy segura de que he olvidado muchas otras cosas que merecen mi agradecimiento. Así que dejadme terminar con la más importante de todas: gracias por esforzaros en crear un precioso y magnífico baile conmigo.

PD. Estimadas seguidoras y seguidores, merecéis igualmente mi agradecimiento. ¡Vuestra lista se publicará pronto!

Traducido del inglés por Josu Martín Ugarte.

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Tanya is a social dancer who adores role-swapping. A non-stop traveller, she loves how dancing allows her to meet people no matter where she goes.

Josu is a Spanish social dancer and the translator of this article.